Un hombre en «cuarentena forzosa» habla de los centros de internamiento de Canadá

Al llegar a Toronto procedente de Charlotte, a Steve Duesing le dijeron que tendría que pasar la cuarentena durante tres días en un centro de internamiento o sería detenido y llevado a la cárcel.

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«Me dijeron cuando llegué (al aeropuerto internacional Pearson) el domingo por la noche procedente de Charlotte que era o tres días de cuarentena o ir a la cárcel», explicó Duesing.

Duesing afirma que le escoltaron en un autobús de enlace directamente desde el aeropuerto hasta el hotel Radisson situado en Dixon Road, donde se le ordenó permanecer confinado en su habitación, con guardias apostados fuera para asegurarse de que lo hiciera, no se trata de una estancia normal en un hotel.

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Una foto tomada por Steve Duesing del pasillo del hotel Radisson en Dixon Rd. donde se ha visto obligado a alojarse tras aterrizar en Pearson. Steve Duesing

«No se me permite salir de la habitación», indicó Duesing. «Hay un guardia al final del pasillo».

Antes de ser llevado a la novena planta del Radisson, Duesing fue obligado a someterse a un test COVID, y a esperar los resultados aislado.

«Me han dicho que no puedo pedir comida», dijo Steve a los periodistas por teléfono mientras miraba al exterior, desde donde podía ver un Subway.

Steve Duesing habla con Joe Warmnington del Toronto Sun desde la suite de su hotel en el noveno piso donde se encontraba en cuarentena forzosa. Foto de Jack Boland, Toronto Sun/

Mientras estaba en Carolina del Norte visitando a un amigo, Duesing pagó 130 dólares para hacerse un test rápido, a la que dio negativo. Sin embargo, al llegar a Canadá, Duesing se vio obligado a hacerse la prueba de nuevo porque esas son las «reglas».

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«Se siente así [encarcelado]», dijo Duesing sobre su experiencia ‘hospedado’ en el Radisson. «No tengo nada que decir al respecto».

La Agencia de Salud Pública de Canadá no estaba satisfecha con los resultados de la «prueba rápida» que Duesing se hizo al llegar a Toronto y le exigió que se hiciera otra. Mientras tanto, le detuvieron por la fuerza sin que hubiera causa probable de ningún delito.

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«Fui escoltado por la policía hasta un autobús de enlace y llevado a este hotel, que está vallado para el público», indicó Duesing, señalando que las instalaciones tenían un aire de centro de detención. La instalación estaba envuelta en una barrera protectora, que impedía que nadie entrara o saliera sin escolta.

«Es una existencia solitaria», lamentó Duesing. «Deberían permitirme salir a las 10 de la noche (del martes)».

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Incluso el Toronto Sun se vio obligado a admitir que este tipo de montaje apenas encaja en un país supuestamente libre. El escritor Joe Warmington añadió que también «parece punitivo», como si Duesing hubiera cometido algún tipo de delito simplemente por existir como potencial «portador» del COVID-19.

«Si tuviera fiebre o tos, quizás se podrían tomar medidas de precaución de algún tipo», escribe Warmington, reconociendo que todo esto ha ido demasiado lejos. «Pero quitarle la libertad a alguien es obsceno. Parece una violación de los derechos humanos básicos en un país que pretende defender esas libertades.»

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Duesing dijo a Toronto Sun que en su habitación hay un cartel que dice «Debe permanecer en su habitación asignada y se le exige que limite el contacto cara a cara con otras personas fuera de su habitación inmediata».

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Como un prisionero, le envían agua y un sándwich.

«No tengo ningún síntoma», dice Steve. «Estoy enfadado, pero aparte de eso, estoy bien».

🔎 | TorontoSun.com

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